La belleza de las flores en acuarela no está en los detalles. Está en el flujo.
No necesitas saber nombres latinos de plantas ni entender cómo funcionan los estambres. Necesitas unas cuantas formas básicas, una mano suelta y permiso para dejar que el agua haga la mitad del trabajo.
La mayoría de la gente mira una flor real e intenta pintar cada pétalo que ve. Ahí es donde sale mal. Las flores en acuarela lucen mejor cuando insinúas lo que es una rosa en vez de mapear cada pliegue y arruga.
Cubriremos las técnicas de estilo suelto que hacen que las flores realmente parezcan flores, recetas específicas para rosas y flores de relleno, y cómo organizarlas en algo que no parezca una mancha. Empieza con un pétalo. Construye a partir de ahí.
Vamos a pintar.
Primeros pasos: Herramientas y mentalidad
Las flores sueltas comienzan por cómo las piensas, no sólo por cómo las pintas.
Paso 1: Adopta el estilo "suelto"
La perfección mata las flores de acuarela.
Las flores sueltas funcionan mediante la sugerencia, no mediante una copia rígida. Le das al espectador lo justo para que su mente complete la imagen. Un par de pinceladas curvas se transforman en una rosa. Tres toques rápidos se leen como pétalos.
Pintar cada pequeño detalle hace que las flores parezcan rígidas y laboriosas. Cuanto más se retoca, peor se ve.
Deja que la pintura se extienda. Deja un espacio en blanco. Detente antes de creer que has terminado.
Paso 2: Elige el pincel adecuado
Necesitarás un cepillo redondo. Tamaño 6 u 8.
Los pinceles redondos tienen una parte gruesa que retiene el agua y una punta fina para los detalles. Esta combinación los hace perfectos para las flores. La parte gruesa proporciona pétalos suaves y abundantes. La punta proporciona bordes delicados y tallos finos.
El kit de acuarela incluye un pincel ideal para esto. Si lo compras por separado, elige uno de tamaño mediano. Los pinceles redondos de tamaño 6 son versátiles. El de tamaño 8 es ideal para flores un poco más grandes.
Los pinceles planos no son tan buenos para las flores sueltas. Necesitas una punta puntiaguda.
Paso 3: Prepare su consistencia
Utilice una consistencia de "leche" para los pétalos.
Con demasiada agua, los pétalos se desmoronan formando charcos sin forma. Con muy poca, se quedan ahí rígidos, casi como si los hubieras cortado de cartón.
Carga tu pincel con pigmento. Sumérgelo en agua. Mézclalo en tu paleta hasta que la consistencia te recuerde a la leche. Nada de crema espesa. Nada de té suave. Justo en el punto medio.
Prueba primero en papel borrador. El trazo debe mantener su forma, pero con bordes suaves y uniformes.
Una cosa más: relaja la mano. Las manos tensas pintan flores tensas. Sujeta el pincel con suavidad, como si fuera algo frágil que requiere un agarre suave.
Trazos básicos: los componentes básicos
Dos pinceladas cubren la mayoría de las flores. Domina estas técnicas y listo.
Paso 4: Domina la "Curva C" (para rosas)
Éste es el trazo fundamental de las rosas.
Pinta una "C". Ahora pinta otra "C" de modo que queden enfrentadas, casi como si se estuvieran mirando. Deja un espacio entre ellas. Ese espacio vacío será el centro de la rosa.
Una vez que tengas el centro definido, construye formas de "C" más grandes y sueltas a su alrededor. Estos pétalos exteriores deben ser más fluidos y menos controlados. Deja que se desvanezcan un poco.
El centro es compacto y detallado. Los pétalos exteriores son sueltos y sugerentes. Esa diferencia es lo que da la impresión de ser una rosa en lugar de una simple mancha.
Practica este trazo en un papel borrador hasta que tu mano lo recuerde. Diez rosas. Veinte. Las que sean necesarias hasta que dejes de pensar en ello.
Paso 5: "Presionar y levantar" (para hojas)
Toca el papel con la punta del pincel. Presiona para que la barriga se extienda y se ensanche. Retírala mientras la levantas hasta la punta.
Eso es todo. Un trazo. Hoja perfecta.
Lo importante es cambiar la presión. Empieza con suavidad, presiona con fuerza en el centro y vuelve a la suavidad al final. La forma de hoja se forma si controlas la presión.
Los primeros se verán raros. Es normal. Para el décimo, tu mano lo entenderá.
No le des demasiada importancia a la forma. El pincel hace el trabajo si lo dejas.
Recetas de flores: Pintando las flores
A continuación te mostramos cómo pintar flores específicas sin perder la cabeza.
Paso 6: La rosa suelta
Comience con el centro de la curva C. Dos curvas enfrentadas que crean un brote apretado en el medio.
Ahora añade los pétalos exteriores con trazos más grandes y ondulados. Estos deben estar más diluidos que el centro. Deja que se extiendan y se fusionen un poco.
Deja espacio en blanco entre algunos pétalos. Esto le da un aspecto tridimensional en lugar de plano.
No pintes cada pétalo que veas en una rosa de verdad. Da cinco o seis pinceladas y detente. Tu mente completará el resto. Y cualquiera que la mire también.
Sigue trabajando y lo convertirás en papilla. Deja de hacerlo antes de tiempo. Aléjate. Deja que se seque. Una vez que esté completamente seco, notarás que se ve más acabado de lo que esperabas.